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Crá

Actualizado: oct 21

Sabina Bello, referente del básquetbol femenino, prefiere que sepamos que dedica la mitad su vida a un club de niños en un barrio de contexto crítico y que lo disfruta muchísimo.

En 2006, cuando se terminó el básquetbol femenino en la Escuelita Municipal de Durazno, se vino a Montevideo con 17 años a terminar el liceo y a jugar. Pasó por Welcome, Capurro y desde 2010 está en Malvín, donde le dieron trabajo. Ínterin fue contratada por Mexcaltecas de México (2016) y Rocamora de Argentina (2018).

Desde 2016 es licenciada en Educación Física. Trabaja muchas horas en el club del niños del INAU del barrio Lavalleja. “En 2010 fui a probar, desde que empecé me encantó el trabajo y estoy hace 10 años. De acá voy para el club. Trabajo como entrendora y juego. Entreno todos los días”.

“Acá, en el club de niños donde trabajo, y me lleva la mitad de mi vida, empecé como tallerista de deporte, pero ahora les enseño básquetbol y ha sido una experiencia tremenda. Los gurises acá casi no conocen el básquetbol y yo se los enseño. Y está buenísimo. Los llevo a jugar partidos a otros clubes. Lo disfruto muchísimo y me parece que a ellos les hace muy bien. Son gurises que no salen del entorno y el contexto en el que viven, y yo los llevo al club y se cruzan con los jugadores y se sacan fotos y está de más. No se olvidan más. Asi que, con ganas de hacer más cosas”, sonríe.

Sobre el momento del básquetbol femenino, dijo a 25siete: “estoy convencida que puede ser un espectáculo que se venda igual que el deporte masculino, es una cuestión cultural. Cuando me vine a Montevideo, había un movimiento muy grande de basquetbol femenino al que no se le dio la opotunidad de mostrarse. A las jugadoras no se les dio la oportunidad que tenemos ahora de desarrollarnos. Durante muchos años desapareció todo. Eso se nota, porque si mirás la liga de mayores, hay muy pocas jugadoras adultas que sobrevivimos. Somos jugadoras que estuvimos entrenando en Malvín, que se nos dio todo, aunque no había competencia. La diferencia con años anteriores es que ahora se está mostrando. Es una cadena: se empieza a mostrar, la gente empieza a interesarse, los clubes se intetresan, se empieza a invertir. Es un proceso que apunta a profesionalizarlo. Este año la mayoría de los clubes ya trajo extranjera, los clubes ahora sí empezaron a invertir y aparecieron sponsors”.

Sin embargo, “en Uruguay no hay ninguna jugadora que pueda vivir y dedicarse solo al básquetbol. El hecho que se les pague a jugadoras para que vengan a esta Liga, por más que sean extranjeras, es un paso. Y después que vengan sponsors, que empiecen a televisarnos más, a cobrar entrada a los partidos, estaremos cerca de empezar a cobrar. De vivir del básquetbol estamos lejísimos. En Argentina hace tiempo que se está cobrando. Las mejores jugadoras, juegan la liga argentina y se van a Europa. Se mantienen el día a día. Pero tienen que pensar en su futuro, porque no es algo que te dé para ahorrar o para comparte tu casa y quedarte tranquila, como le pasa a jugador de fútbol”.


Aunque es “bastante crítica”, entiende que “la FUBB y los medios acompañan los cambios que se están dando en la sociedad y en la cultura. Muy pocos clubes lo hicieron por una cuestión de justicia. Lo normal hoy es que se apoye y se empuje, sería vergozoso para un club no querer tener basquetbol femenino. Hace diez años había clubes que decían: 'a nosotros no nos interesa'. Hoy, sería un vergüenza, no les queda otra que apoyar”.

Cuenta que “en Malvín hace tiempo que se empezó a vincular más el básquetbol femenino con el masculino. Eso es muy bueno para todos. La preparadora física del plantel masculino es Florencia (Somma), hay un equipo de entenadores que trabaja en conjunto. Muchas niñas que juegan en varones, hasta que pueden, mientras es mixto. De repente se arman grupos para entrenar técnica individual o la parte física, con jugadores con proyección y se mete a alguna gurisa también. Se está mezclando cada vez más”.


Sabina es Vicepresidenta de la BUA (Basquetbolistas Uruguayos Asociados). “Es un gremio es común y eso es bien interesante por el tema género. Hasta ahora eso no había pasado. A nadie se le había ocurrido llamar a una jugadora. Y este año, cuando empieza el gremio, Lea Taboada me llamó y me dijo que querían hacer un gremio en conjunto y querían incluirnos. Y para nosotros eso fue un gol, porque ni que hablar que no tenemos el mismo poder que ellos. Y para ellos también está bueno porque están aprendido todo el tiempo, sobre la igualdad, la justicia, sobre cosas que no se les habían pasado por la cabeza. Es un aprendizaje para todos”.

Sobre la violencia en el básquetbol femenino dijo: “Violentos hay en todos lados. El público que sigue al básquetbol femenino no son tanto fanánticos de los clubes sino gente con cultura de básquetbol. En las finales estaba la cancha llena y no estaba la barra brava de Malvín ni de Defensor. Por ahora no hay incidentes de violencia, venimos zafando”. En cuanto a la violencia física o verbal de parte de las jugadoras, señaló que “las de primera division nos conocemos todas, mucho. Hay mucho respeto entre las jugadoras pero también a la liga. Todas, sobre todo las más viejas, estamos disfrutando mucho este momento y lo estamos cuidando. Somos muy conscientes de no hacer algo que le haga mal a la liga y al espectáculo. Eso incide a la hora de controlar las emociones. Personalmente, trabajo un montón para cuidarme, para ser una jugadora respetuosa, para no faltarle el respeto a los jueces, ni que hablar a las rivales”.

Preguntada sobre qué significaba “trabajar un montón” en ese aspecto, explicó: “voy al psicólogo deportivo cada vez que tengo un inconveniente, tenemos un psicólogo sentado en el banco y eso es un apoyo. Pero también es lo que trasmito al resto de las jugadoras, como referente y como entrenadora: tener claro cuáles son las actitudes que suman al deporte y al espectáculo. Tratamos de predicarlo con el ejemplo y enseñárselo a las más chicas”.

Sobre el impacto de la pandemia dijo que “fue bastante difícil, como reflexión me llevo que el ser consciente de lo que extrañamos estar en una cancha, tal vez eso nos ayude a valorarlo más. Y también la importancia de seguir metiéndole y seguir entrenando a pesar de las circunstancias”.

Publicación incial: 07/09/2020

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