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Barcelona Dream, el verano soñado

Actualizado: sep 18

Por Pablo Rivera.

La cita de Barcelona en 1992 marcó definitivamente un punto de inflexión en la historia de los torneos olímpicos de baloncesto. El espectacular e inigualable Dream Team que USA Basketball envió por primera vez a la máxima competencia de básquet a nivel de Selecciones, estableció un hito para el deporte que, allá por 1891, comenzaba a dar sus primeros botes de la mano del ingenio maravilloso de James Naismith. Al mando de Chuck Daly, y con un tridente de excepción liderado por Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird, los jugadores profesionales de la NBA hacían su primera incursión en la justa deportiva más importante del planeta, dando forma a un equipo definitivamente de ensueño. La consecuencia de tamaña iniciativa acabaría con un espectáculo tan maravilloso como revolucionario, que posibilitó que el equipo soñado le regalara al mundo dos semanas de baloncesto inolvidables.


Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Charles Barkley, Karl Malone, John Stockton, Scottie Pippen, Pat Ewing, Clyde Drexler, David Robinson, Chris Mullin y el joven universitario Christian Laettner, fueron los doce elegidos que culminarían ganando en forma invicta el oro olímpico en la recordada final ante la formidable Croacia de Drazen Petrovic, Dino Radja y Toni Kukoc, en cifras de 117-85. La ausencia más notoria fue la de Isiah Thomas, base bicampeón con los Pistons que, según cuenta la historia, fue vetado por Jordan debido a la áspera rivalidad en cancha producto de las batallas de fines de los ‘80 entre Chicago y Detroit. El cupo universitario que recayó en Laettner iba a ser ocupado en principio por Shaquille O’Neal. El cambio de decisión, pese a que Shaq era la figura joven emergente más sobresaliente, tuvo como objetivo incluir mayor cantidad de jugadores de raza blanca en una escuadra mayoritariamente conformada por afroestadounidenses. Luego O’Neal formaría parte del Dream Team II que también se consagraría en forma invicta en Atlanta cuatro años después. La elección del entrenador, que terminó recayendo en la figura de Chuck Daly, bicampeón con los míticos Bad Boys, no fue una tarea sencilla. Quien asumiese la responsabilidad tendría la misión de armonizar los egos de las estrellas, evitando que se trasladaran a la cancha. El resto del staff técnico fue compuesto por Mike Krzyzewski (emblema de Duke), Lenny Wilkens y PJ Carlesimo.


El 7 de abril de 1989, la FIBA, congreso extraordinario mediante, habilita la participación de los jugadores profesionales de la NBA, decisión que unos meses atrás ya contaba con el aval del Comité Olímpico Internacional presidido por el español Juan Antonio Samaranch. La derrota del equipo universitario en Seúl 88, cayendo en semifinales ante la poderosa Unión Soviética de Sabonis, Marciulionis y Kurtinaitis, y concluyendo en la tercera posición por detrás de la Yugoslavia de Petrovic, Divac y Kukoc, dejó sed de revancha deportiva en los estadounidenses, sumado a la postura de la NBA bajo el liderazgo del Comisionado David Stern, quien además aspiraba a un proceso de globalización que cristalizaría años más tarde con la llegada masiva de jugadores de distintos continentes a la mejor Liga del planeta. El sí definitivo surgió de un cónclave del propio Stern, Phil Knight, fundador de Nike y Michael Jordan junto a su influyente agente David Falk.


El equipo soñado hizo su estreno oficial en el torneo FIBA Américas celebrado en Portland, clasificando a Barcelona con marca de 6-0 tras apabullar en la final a Venezuela en cifras de 127 a 80. En el camino quedaron en fase de grupos, Cuba, Canadá, Panamá y Argentina. Puerto Rico fue la víctima siguiente en semifinales, para concluir con el título ante una selección vinotinto que clasificaría a la cita olímpica junto a Brasil, que logró su cupo luego de vencer en el juego por el bronce a Puerto Rico. De los 10 participantes, Uruguay ocuparía el último lugar con registro de 0-4, siendo el único hecho destacado de su participación la distinción individual de Horacio López, quién culminó como máximo anotador del torneo. Hasta el día de hoy referirse al Dream Team es sinónimo absoluto de imbatibilidad. Lo que muy pocos saben es la derrota “desconocida” que sufrieran en su preparación en California ante un equipo formado por jugadores de la NCAA, donde destacaban entre sus jóvenes integrantes futuras estrellas como Chris Webber, Grant Hill y Penny Hardaway. El Dream Team ganó los 14 partidos oficiales que disputó entre el Preolímpico de Portland y los Juegos de Barcelona, con una media de +40 puntos sobre sus rivales. El invicto oficial, la sensación absoluta de equipo inexpugnable a partir de sus exhibiciones en cancha, y la diferencia apabullante que marcaban ante cualquier oponente que se plantase delante de esa verdadera constelación de elegidos no hacía prever una caída, aunque no oficial, del mejor equipo de la historia del baloncesto. Una derrota “silenciada” y que casi no traspasó los límites del gimnasio de La Jolla donde se disputó el partido. El propio Chuck Daly diseñó el plan perfecto buscando demostrarle a sus dirigidos que cualquier reunión de superestrellas podía ser derrotada si no estaban preparados para jugar en equipo. Los jóvenes universitarios al mando de Mike Krzyzewski, ante la posibilidad histórica, jugaron el partido de sus vidas, aprovechando la falta de conjunción y de ganas del equipo soñado, más preocupados en el campus de entrenamiento por competir entre sí que por lograr la necesaria química de juego para la alineación de los sueños.

Según el propio Krzyzewski, Daly “perdió a propósito”, a punto tal que minutos antes que la prensa ingresara al gimnasio dio la orden de poner el marcador en cero, el cual señalaba el 54-62 adverso con el que finalizó el juego que duró tan solo 20 minutos. Dentro de la “estrategia”, Daly ordenó que Jordan permaneciera muchos minutos fuera del equipo, la rotación fue demasiado excesiva y los ajustes defensivos contra las jóvenes promesas de la NCAA no fueron los mejores. La jugada dio el efecto esperado, la derrota provocó la furia de sus pupilos, quiénes a partir de allí dejaron su egos de lado y se enfocaron en el juego colectivo para no verse sorprendidos en la competencia oficial.


El espectáculo en tierras catalanas superó todas las expectativas, firmando un contundente 8-0 en pista producto de las victorias ante Angola, Croacia, Alemania, Brasil y España en fase de grupos, Puerto Rico en cuartos de final, la Lituania de Sabonis en semis y la ya mencionada victoria ante los croatas en la final. Con una media de 117,3 puntos por juego, habiendo superado en todos ellos la barrera de los 100, Charles Barkley fue el máximo anotador del torneo con 18 puntos de promedio y un 71% en tiros de campo. Las estrellas NBA no solo hicieron visible su brillante jerarquía en cancha, también concitaron la máxima atención de sus rivales y del resto de los deportistas de otras disciplinas quienes buscaban a diario llevarse el testimonio fotográfico junto a sus ídolos.


El Dream Team hizo de los Juegos de Barcelona una referencia ineludible, ninguno de los atletas participantes pudo competir en brillo con las superestrellas de la NBA. Desde Carl Lewis hasta Vitali Scherbo, quien con sus 6 oros se coronó como el mejor gimnasta de la historia olímpica, siendo esta la primer cita en la cual el básquet desplazó al atletismo, el deporte rey del olimpismo, de los ratings de audiencia.


La Olimpíada de 1992 marcó el fin de los boicots de las grandes potencias por razones políticas y también el retorno de Sudáfrica tras 28 años de suspensión por el apartheid. Pero el verdadero impacto global a nivel deportivo y cultural de la puesta en escena del primer y excluyente Dream Team NBA, marcó 28 años atrás y en tiempos inexistentes de redes sociales y comunicación masiva, un antes y un después en los torneos de baloncesto de la máxima justa deportiva mundial la cual difícilmente se logre igualar.

Publicación original 08/09/2020

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