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De coleccionistas y colecciones

Por Fernanda Cabrera

Mucho se habla de los coleccionistas, y muchos coleccionamos cosas. Pensé que , yo no coleccionaba cosas y me di cuenta que si, que lo hacía.


Pero el fin de esta nota es hablar de coleccionistas de verdad.


Los primeros registros que se tienen de un deseo de reunir objetos, en aquel caso tablillas de barro, lo realizó el rey asirio Asurbanipal cuando ordenó reunir en su palacio todas las tablillas grabadas con textos existentes en su imperio, lo que vendría a ser una biblioteca un poco distinta a las que conocemos hoy.


En el afán por conocer un poco más sobre este tema me encontré con que hay en el coleccionismo distintos tipos, incluso de nombres para darle, según su tipo de colección:


Filolumenia: coleccionismo de cajas de fósforos (cerillas).

Glucofilia o glucosbalaitonfilia: coleccionismo de sobres de azúcar.

Ululofilia: coleccionismo de figurillas de lechuzas y búhos. Y algunas que conocemos más y no tienen nombre, como quienes coleccionan listas electorales, o arte, corchos de vino,discos de vinilo, dedales, souvenirs, imanes, creo que todo puede ser coleccionable.

Por eso es que me puse en contacto con cuatro coleccionistas uruguayos que nos dieron su versión sobre su hobbie ... ¿u obsesión?


Lo que más disfrutan los coleccionistas y les genera adrenalina es el proceso de búsqueda de ese objeto deseado, la pieza o el objeto difícil de obtener con las historias que tienen detrás.

Me comuniqué con Alberto de 48 años, quien colecciona objetos del Club Nacional de Fútbol, y ante la pregunta de cómo se había convertido en coleccionista, nos responde:

“En realidad no me di cuenta, sino que fue una decisión tomada como forma de complementar dos pasiones como Nacional y el coleccionismo. Siempre junté sellos, billetes, monedas y postales...entonces un día me dije: ¿y por qué no comenzar a coleccionar objetos vinculados a Nacional? Y así fue.”

Ante la misma interrogante, Emiliano de 35 años, coleccionista de camisetas de selecciones del mundo y de Peñarol, responde: “Si, desde hace un tiempo ya me puse el título de coleccionista” y se dió cuenta que lo era cuando las camisetas ya no entraban en el estante del ropero.

Alejandra de 45 años junta tazas de Starbucks del mundo y responde cuando se dió cuenta que era una coleccionista: “Cuando antes de organizar un viaje miraba si en esa ciudad había Starbucks y tenían tazas. Cuando dejé de usar las tazas para que no se rompieran. Cuando me hice una planilla con las que me faltaban y las que quería llegar a conseguir.”

Cada uno de ellos tiene su forma de atesorar su colección. Alejandra, por ejemplo, lo hace en el marco de la ventana del comedor. Su idea es conseguir en un remate una vitrina de metal y vidrio “así no las tengo que lavar tanto”, aclara.

Emiliano tiene todas sus camisetas en un ropero, cada una con su percha.

Sin embargo, Alberto, por lo variada de su colección, dice que depende de cada objeto. Pero, por lo general, en bolsas de polipropileno, álbumes para fotos, postales y medallas.


¿Coleccionistas o acumuladores?

Mientras que el coleccionista es ordenado y cuidadoso con sus objetos coleccionables, la acumulación puede llegar a ser una patología conocida como Síndrome de Diógenes, donde se acumula en forma compulsiva y no segmentada.

También le preguntamos a nuestros coleccionistas sobre esto.

Alberto dice que se lo ha preguntado muchas veces y cree que en su defensa puede alegar el trabajo de investigación o estudio que conlleva y cómo catalogar cada objeto, pero que la diferencia es finita.

Alejandra sin embargo contesta que ella, además de coleccionista, sabe que es acumuladora, así que no puede defenderse si así la etiquetan.

Emiliano piensa que es un hobby hermoso y si la gente que cree que es acumular, se están perdiendo una parte de la vida.

¿Personal o público?

Sabemos que gracias a los coleccionistas existen los grandes y pequeños museos, y gracias a ellos la cultura se ha visto enriquecida, les preguntamos a los coleccionistas entrevistados por 25siete qué hacen ellos con su colección, si alguna vez pensaron en exponerla.

Alejandra no piensa que a alguien le interese ver tazas, que en algún momento llegará a tener miles, pero que para eso falta.

Sin embargo Alberto va un paso más allá de la exposición de su colección. No solo ha pensado en exponer su colección, agrega: “hay otra cosa que también vengo pensando hace un tiempo y es crear algo así como una Asociación de Coleccionistas del Club Nacional de Football, con estatuto y todo. En ese caso se podría hasta hacer una exposición masiva de varios coleccionistas.”

Nos pasa un email para contacto: atesorandonuestrahistoria@gmail.com y aclara que además hace poco empezó a publicar algunas fotos en Instagram @Atesorandonuestrahistoria.


Emiliano es otro que usa las redes sociales para exponer sus camisetas, les creó una cuenta de Instagram para que sean expuestas: @miobsesionglobal

También hablamos del trueque entre coleccionistas, de los precios, de los que cuesta conseguir cada pieza, pero tenemos un plus en esta nota.

Cuando se me ocurrió hablar de este tema, pensé en coleccionistas de objetos, no pensé en los coleccionistas de elementos no tangibles, y ahí entró Cintia de 36 años con su colección de nombres raros para moverme la estantería. La historia de Cintia se las dejo entera porque vale cada palabra:

“Colecciono nombres extraños. Cuando era niña -no me acuerdo exactamente a qué edad, pero tendría unos 8 o 10 años- leí un artículo de la revista Guambia que recopilaba una serie de nombres raros que se habían anotado en el Registro Civil. Me reí tanto y los amé tanto que estuve días obsesionada con ellos, los anoté en una hojita y enloquecí a toda mi familia materna con el tema (estaba pasando las vacaciones de verano con el familión). Desde ahí, mi mamá, tíos, abuelos, primos me “guardaban” todos los nombres extraños que escuchaban. '¡Este es un nombre para Cintia!', decían, y lo anotaban en algún pedacito de papel que después me hacían llegar. Al día de hoy eso sigue sucediendo, solo que dejaron de lado los papelitos y a veces es más de memoria: '¡El otro día oí un nombre para vos!' Yo sigo sumando todos los que encuentro, y como además trabajo hace 15 años en oficinas, la colección crece fácil.

Mi colección empezó en hojitas sueltas, y cuando se fue instalando la informática, en algún momento pasé lo que tenía a una planilla Excel (cada columna correspondía a una letra del abecedario y para abajo estaban anotados los nombres). Ahora tengo esa planilla por algún lado, unas hojas sueltas por otro y además anotaciones en borradores de mail o en notas del celular... Capaz que es hora de pensar en algún nuevo formato para revitalizarla.”

Les agradezco a Alberto, Alejandra, Cintia y Emiliano por su buena disposición y dejamos algunas fotos de los primeros objetos de sus colecciones, ese objeto que ocupa un lugar especial en el corazón y en las repisas de cada uno.

Publicación original: 24/11/2020

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