top of page
  • Foto del escritor25siete

Enamorándose en la tranquerita

Por Baltasar Aguilar Fleitas

Unas reflexiones que vienen al caso.


Hay quienes califican a las obras de arte en “importantes” por un lado y “livianitas” por otro según el tema que representan.


Asimismo hay una idea muy extendida que sostiene que arte es sinónimo de belleza.

Ambas son formas válidas de apreciar una obra de arte pero, a mi criterio, equivocadas.

Pasándole por el costado a la discusión sobre qué es la belleza, una obra de arte no siempre es lo que comúnmente se entiende como bella, a veces representa escenas de la vida de muy mal gusto, por ejemplo un asesinato, una violación…o situaciones que deberían avergonzar a la humanidad, como un niño pobre y hambriento. Por otro lado una buena obra de arte no tiene necesariamente que dejarnos el cerebro arrugado y el alma estrujada. Puede ser buena y bella, buena y fea, buena y aparentemente superficial, buena y cómica o grotesca, etc. Lo importante es que, además de un mensaje, nos transmita una sensación estética, que nos haga partícipes de una experiencia estética.


Tomemos como ejemplo esta que hoy presentamos. Es un cuadro de Daniel Ridgway Knight (1839 – 1924), un pintor reconocido en los ámbitos artísticos pero poco conocido popularmente. Nació en Estados Unidos, estudió pintura en Francia y se hizo famoso por retratar la vida rural francesa de finales del siglo XIX e inicios del XX. Esta obra es hermosa. Por donde la miren es bella. Este cuadro se llama originalmente Rural courtship, que puede traducirse como Cortejo rural. El tema quizás no sea muy impactante, pero es simpático. Es una escena que ocurre en el campo, y en el campo casi todo es lindo, al contrario de la grisura, el apuro y el ruido de las ciudades modernas. Se ve a un “casal” de muchachos (como se dice en el medio rural: un casal, porque se extiende al hombre y mujer el nombre que se aplica a la pareja de macho y hembra de los animales no humanos, especialmente de las aves), o sea, es una parejita enamorándose en una tranquera pequeña, o si ustedes prefieren en un portón. Una tranquera: en el campo se dice  tranquera, raramente se dice portera. En este caso es una tranquerita, un portoncito. Insisto: es una muy linda pintura, es romántica, y como se dice habitualmente te deja bien. 


Nos podríamos dedicar a hacer elucubraciones sobre el significado del portón: pasaje de una forma de vida a otra, una frontera, un límite … pero dejemos esas aventuras académicas (si llevamos este sencillo cuadro a esos ámbitos intelectuales hasta el psicoanálisis no paramos). Disfrutemos de esta tierna y bella escena. ¿Y el mensaje, cuál es? El que a ustedes se les ocurra; yo me quedo con que el pintor nos lleva al campo y nos muestra estéticamente las costumbres que tiene o tuvo su gente.

Publicada: 23/01/2024

bottom of page