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Eso lo hicieron ustedes

Por Baltasar Aguilar Fleitas


Es posible que buena parte de la población mundial sepa que el famoso cuadro Guernica, de Picasso, está inspirado y hace referencia al bombardeo exterminador que en una fecha como la de mañana, 26 de abril pero del año 1937, sufrió la población vasca de Guernica. Este atroz ataque aéreo se perpetró por parte de aviones comandados por alemanes e italianos en el escenario de la guerra civil española. Estas fuerzas combatían en favor del bando sublevado contra el gobierno de la Segunda República Española. Toda esta historia, dicho muy simplificadamente, desembocó en la larga dictadura del Gral. Francisco Franco.


Por entonces, Picasso no estaba en España sino en Paris, y ya era un artista reconocido. Aprovechando ese prestigio, a principios de 1937 el gobierno de la República le encargó un mural con fines propagandísticos para ser presentado en el pabellón español de la exposición Universal de Paris. Pero Picasso estaba en una etapa conflictiva de su vida y de bloqueo creativo. El lienzo estuvo allí un tiempo, intocado. La noticia del bombardeo a la población de Guernica desató la imaginación del pintor, el 1 de mayo comenzó a hacer bocetos y para fines de junio el cuadro estaba terminado. De no mediar esa indecisión inicial de Picasso este cuadro no existiría porque seguramente el que habría hecho a pedido del gobierno republicano hubiera sido otro con un tema diferente.


Hablar de arte en un espacio reducido es muy difícil, cuanto más si abordamos una obra tan conocida, icónica y que concentra sobre sí tanta admiración y tantas controversias como el Guernica de Picasso.


Es un cuadro de grandes dimensiones: 3,49 m x 7,77 m pintado al óleo en blanco, negro y gris. Está en el Museo Reina Sofía de Madrid pero antes de tener residencia allí viajó por distintas partes del mundo, lo que contribuyó a su conocimiento prácticamente universal. Durante la Segunda Guerra Mundial la pintura quedó bajo la custodia del Museo de Arte Moderno de Nueva York hasta que finalizara el conflicto bélico. Regresó a España recién en 1981.


No abordaré aspectos controversiales en torno a esta obra: si Picasso la hizo por patriotismo o por mucha plata, si quiere decir lo que cree la mayoría o si al fin y al cabo es un cuadro autobiográfico, etc. Es poco creíble todo lo que se ha escrito y dicho sobre estos tópicos.


La gestualidad que se ve en las figuras de este cuadro no refiere directamente a la guerra ni celebra el triunfo de nadie. No se ven combatientes ni escenas bélicas concretas como en algunos cuadros de Goya. El objetivo de Picasso no fue ese sino mostrar el horror, el dolor y el sufrimiento que puede causar una guerra.


La composición de Guernica nos muestra 9 figuras: 4 mujeres, un caballo, un toro, un ave, una bombilla y un hombre.


En cada extremo del cuadro hay una mujer que clama al cielo por justicia. La mujer de la izquierda clama por la muerte de su hijo en brazos y la mujer de la derecha clama por el fuego que la quema. Es posible que representen, respectivamente, el dolor síquico y el dolor físico.


Las otras dos mujeres son: una más pequeña que parece encandilada con la luz que emana de la bombilla en el centro de la sala. La otra, ubicada más arriba, se asoma por una ventana portando una vela en dirección a la figura del caballo. Representa posiblemente a Dora Maar, por entonces compañera de Picasso, que fotografió la realización de la obra en distintas etapas del proceso.


El caballo, herido con una lanza, muestra su sufrimiento con contorsiones de cabeza, lengua y cuello. Tiene un cuchillo por lengua en su boca abierta.


El toro que está al lado izquierdo del cuadro es el único que mira al público. Posiblemente simbolice al espectador o al mismo Picasso, testigos de la matanza.


Entre el toro y el caballo hay una pequeña figura que se ha interpretado como un pájaro o un pollo, alusión a que el día del bombardeo era día de mercado en Guernica.


La bombilla de luz representada como un Sol, ilumina la escena. También es un ojo. El ojo que expresa a todos los ojos que aún hoy siguen mirando incrédulos aquella barbaridad.


Pese a referirse a un hecho bélico hay un solo hombre que está en el suelo con los brazos abiertos en la parte izquierda de la pintura. Tiene su brazo amputado separado del cuerpo aún empuñando una espada rota junto a una pequeña flor ubicada en el centro del borde inferior del cuadro, que vendría a representar la esperanza.


Picasso murió en 1973 en Francia, a los 92 años, sin poder volver a su país. Dos años después murió Franco. El Guernica pasó a ocupar un lugar destacado en la política española porque representaba, en ese contexto, el triunfo de la democracia.


Esa es parte de la historia de este famoso cuadro y una interpretación de sus figuras. Esa es sin duda una forma interesante de mirarlo, poner la atención en cada una de ellas. Personalmente, sin embargo, recomiendo pensar el cuadro, más allá de esos detalles, como la expresión de un instante, de un big bang destructivo en que las figuras son esparcidas sobre la tela a causa del bombardeo. Un instante que podríamos calificar como un explosivo orgasmo de dolor y sufrimiento. Ignoro si esa figura, que más parece un oxímoron, existe en la realidad. Pero si lo podemos concebir, es seguro que existe.


Parece que los nazis que invadieron Paris solían ir al taller de Picasso tal vez para buscar información sobre artistas judíos. Picasso les entregaba una postal con la reproducción de Guernica. Se dice que en una ocasión un embajador nazi cogió la tarjeta y le preguntó con desprecio: “¿Ha hecho usted esto, Monsieur Picasso…?. No —respondió el pintor— lo han hecho ustedes…”

Publicada: 25/04/2023



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