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La belleza no tiene pies ni cabeza

Actualizado: 5 sept 2023

Por Baltasar Aguilar Fleitas

Cuenta Maria Kodama, la compañera de Jorge Luis Borges, que siendo niña le preguntó a su padre qué es la belleza, qué es el arte. Entonces su padre trajo un libro y le mostró esta conocida escultura que hoy compartimos diciendo “esto es la belleza, esto es el arte”…¿Esto es la belleza?, ¡pero si no tiene cabeza!, contestó, sorprendida, la pequeña María. A lo que el padre respondió “¿y quién le dijo a usted que la belleza tiene cabeza?”.

No solo eso: la belleza no tiene ni pies ni cabeza, ni brazos.


Vale la pena reproducir el texto de Kodama que se titula “A usted, Borges”:


“¿Qué era para nosotros el arte? Era la mágica posibilidad de percibir la realidad a través de sonidos, de colores, de texturas que, transmutados por la alquimia de la creación, ofrecen el espejismo de otra realidad. Era la emoción compartida, porque usted supo, cuando al pie de la escalinata del Louvre alcé los ojos y descubrí a la Victoria de Samotracia, que en ese instante, anulado el tiempo, se superponía a esa escultura la imagen de una lámina en un libro de arte que mi padre me regaló. Con ese libro, me dio, a los cuatro años, sin que yo lo supiera, la primera lección de estética de mi vida. Me enseñó qué era la belleza. Recuerdo que, ante mi desencanto porque la figura no tenía cabeza, un rostro, con infinita paciencia me dijo que observara los pliegues de la túnica agitados por la brisa del mar. Detener en ese movimiento, para la eternidad, la brisa del mar, eso era la belleza. El arte y sólo el arte podía lograrlo. No lo olvidé nunca;[…] (1)


“Detener en ese movimiento, para la eternidad, la brisa del mar, eso era la belleza”: muy bien dicho.


Creo, efectivamente, que entre otras grandes creaciones del ser humano, esta escultura, La victoria de Samotracia, o Niké de Samotracia representa a la belleza misma y es una de las máximas expresiones del arte.


¿Cuál es la historia de esta magnífica obra? ¿Quién fue el autor? ¿Cuándo se hizo? ¿A qué civilización pertenece? ¿Cómo se encontró? ¿Dónde está? ¿A qué se debe su magia? Contestar estas preguntas es hacer un recorrido fascinante al que solo podremos aludir en este reducido espacio.


La escultura está en el museo del Louvre. Es de mármol y sus dimensiones son 2,75 m (solamente escultura) y 5,57 m (escultura y base).


Proviene del Santuario de los Grandes Dioses, un templo ubicado en la isla de Samotracia, al norte del mar Egeo. Samotracia tiene 172 km cuadrados de superficie y hoy viven allí unos pocos miles de personas. En ese lugar se encontró esta escultura en 1862 durante las expediciones arqueológicas francesas, dirigidas entonces por Charles Champoiseau, un cónsul y arqueólogo que había escuchado hablar sobre las maravillas de los tesoros que se escondían en la isla.


Gobernaba en Francia Napoleón III, consumado coleccionista de arte.


Niké fue hallada por partes. El propio Champoiseau encontró una de las piezas, y las otras fueron halladas por el equipo de excavación. La cabeza y los brazos nunca aparecieron. "Señor, hemos encontrado a una mujer", dijeron los excavadores cuando descubrieron un busto blanco de mármol de más de dos metros de altura junto a un ala: eso era prueba de que se trataba de una Niké, o sea, una diosa alada de la victoria. El ala derecha es de yeso, la hicieron a partir de la izquierda.


Hay acuerdo en establecer como fecha aproximada de creación el 190 aC (siglo II aC), o sea el periodo helenístico. También hay acuerdo en que proviene de la Escuela de Rodas, taller del que salieron otras grandes obras como el conjunto del Laocoonte y sus hijos y el Coloso de Rodas. Se esculpió para conmemorar la victoria de la polis de Rodas contra Antíoco III de Siria.


Se concibió para ser colocada en la proa de una embarcación, que está representada por la base. Sus enormes alas y el movimiento y aspecto de la tenue ropa que la cubre dan la impresión de que ha volado contra el viento para posarse en el navío victorioso.


Los ropajes transparentes que viste no solo dejan ver el ombligo sino que insinúan, resaltándolo, el erotismo de las formas de la diosa: es notable la sensualidad que despierta la técnica escultórica de los paños mojados, herencia de Fidias, el más famoso de los escultores de la Antigua Grecia. El dinamismo en las piernas provoca la impresión de que el viento y el agua la estén meciendo.


Durante la Segunda Guerra Mundial la escultura fue sacada del Louvre para protegerla de los bombardeos. Volvió triunfal en 1945.


Niké de Samotracia ha servido de inspiración a otras obras: por ejemplo la figura alegórica de la Libertad en La libertad guiando al pueblo de Delacroix.


La magia de esta obra es conmovedora. Como dijo Cézanne, "No necesito ver la cabeza para imaginar su mirada".


Si nos dirigimos a las escaleras Daru del Louvre, allí, arriba, al fondo, imponente, dándonos la bienvenida está ella…¡ufff!


(1) En Catálogo de la Exposición "De Borges a María Kodama". Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires. 30 de noviembre al 24 de diciembre de 1995.

Publicada: 05/09/2023

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