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Las hermanas Mirabal. Mariposas en la hiedra

Actualizado: 1 de dic de 2020

Por María Fernanda Souza

Para pensar a las mujeres bien viene la imagen de la hiedra. Cada una va brotando como nueva rama de troncos añejos, y así, en verde claro y brillante, vence los obstáculos del paisaje para abrazar otros brotes de la misma planta que ayudan a trepar la piedra, y enredarse en otra rama, y darle vida y llenar de verde el paisaje.


El cobarde asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal el 25 de noviembre de 1960 por el régimen del dictador Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana hace 60 años, le vino a poner fecha a la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.


Nacidas en el seno de una familia de clase acomodada de República Dominicana, hijas de Don Enrique Mirabal, exitoso hombre de negocios. Educadas en un colegio católico, las hermanas Patria, Minerva, María Teresa y Bélgica (Dedé) Mirabal reunían todas las condiciones para integrarse a la aristocracia dominicana con toda pompa.


Dedé y Patria abandonaron el colegio para dedicarse a su familia. Minerva fue la única que continuó en el colegio, y trabó amistad con compañeras cuyos entornos tuvieron un rol fundamental en el despertar político de la más aguerrida de las Mirabal justo en el momento en que ella comenzaba a ampliar el mundo de sus ideas y sus valores.


Minerva volvió a su casa determinada a continuar sus estudios en la universidad, para encontrarse con la oposición de su padre, que creía que su hija ya había estudiado todo lo que hacía falta para integrarse a las actividades comerciales de la familia. Sin embargo, los últimos años de Minerva en el colegio le habían abierto los ojos a un mundo que la llamaba poderosamente. Así se convirtió en una ávida lectora de Platón, Aristóteles, Homero, Esquilo, Ovidio, Dickens, Stendhal, Dumas, Neruda, Martí, Mistral y varios otros que aún están en la biblioteca que formó con la complicidad de una amiga de la ciudad que le enviaba los libros.

Hasta aquí es difícil entender dónde entra la cola del alacrán en la vida de las Mirabal. Como en todo relato que involucra familias de la alta sociedad rural, sucedió en una fiesta.


Minerva estaba recluida en su hogar de Ojo de Agua, respondiendo al imperativo categórico de la tradición y la familia. Sin embrago, su educación, su cultura, su belleza y su inteligencia trascendieron las fronteras de su Salcedo natal, hasta llegar a oídos del dictador Trujillo.


El dictador decidió cortejar a Minerva, e invitó a su familia a una fiesta. Ella se las ingenió para rechazar sus avances con altivez y rebeldía. El libro “Minerva Mirabal: historia de una heroína” de William Galván recoge parte del diálogo que la mariposa sostuvo con el dictador. Trujillo dijo a Minerva que las únicas personas que no lo querían eran los comunistas y le preguntó a ella si era comunista, a lo que la mariposa contestó “¿Qué comunista? ¡Tan comunista como usted!”. En esa noche histórica, las contradicciones políticas entre Minerva Mirabal y Leónidas Trujillo alcanzaron su clímax.


Difícil saber qué ofendió más a Trujillo: si creyéndose un dios se enfrentó a una joven que lo trataba como a un hombre, si el rechazo a su galanteo, o si la pretendida independencia política enunciada por Minerva, que en este entonces era vista como una actitud abiertamente antitrujillista. Sí sabemos que a partir de allí se convirtieron en enemigos declarados.


Esa noche comenzó a llover y los Mirabal aprovecharon para escapar de la fiesta. Relatan que al notar la ausencia de Minerva, Trujillo enfureció, castigó a sus hombres y obligó a todos a quedarse en la fiesta durante un día más.


Las consecuencias no se hicieron esperar. Ante la negativa de la joven mariposa a presentar sus disculpas al dictador, el régimen se llevó preso a su padre, marcando el punto de inicio de una escalda de represión del régimen contra los Mirabal.


Minerva y sus amigas también fueron interrogadas acusadas de antitrujillistas. Uno de sus interrogadores dijo “¡Minerva es un hombre! ¡Esa es una muchacha muy fuerte!”. Curiosa manera que tienen los hombres de negarse a ver la realidad aunque les zapatee en la cara. Minerva era una mujer, y era fuerte como una mujer. Una determinada mujer de 23 años.


Don Enrique nunca se recuperó de la prisión.


En este contexto, con su padre enfermo y con el compromiso de no abandonar la zona universitaria, Minerva Mirabal partió a la capital a estudiar Derecho.

Poco después sobrevino el fallecimiento de su padre, y Minerva viajó a pasar una temporada en la casa de su tío, donde conoció a Manolo Tavárez, quien más adelante sería su esposo.


Minerva se graduó como la estudiante más destacada de su promoción, y todavía se le considera una de las estudiantes más brillantes que ha pasado por la universidad, a pesar de un periplo plagado de persecuciones y represión política contra ella y sus seres queridos, desastres financieros, aislamientos, humillaciones, y otros elementos capaces de afectar el desempeño académico de los temples más firmes. En ese transcurso también fue madre.


Minerva Mirabal y Manolo Tavárez fueron el corazón de la resistencia contra la dictadura trujillista. Fundaron el movimiento 14 de Junio que intentaría derrocar al dictador. Con el apoyo de Patria y María Teresa, y bajo el nombre clave de “las mariposas”, Minerva se incorporó a la guerrilla.


Minerva y María Teresa fueron encarceladas y torturadas con especial saña en el centro de tortura del régimen. El 18 de mayo de 1960 fueron juzgadas por atentar contra la seguridad del régimen, y tras ser encontradas culpables las condenaron a tres años de prisión. Fueron liberadas el 9 de agosto por disposición expresa del dictador. Relata Minou Tavárez Mirabal, hija de Minerva y Manolo, en su libro “Mañana te escribiré otra vez”, “Mami y tía Teté fueron apresadas y puestas en libertad en dos ocasiones. El 9 de agosto, luego de haber pasado por dos mazmorras, tres mamotretos de juicio, dos condenas, fueron puestas en libertad nuevamente. Ahora sabemos que la decisión de sacarlas de La Victoria y recluirlas a una prisión domiciliaria formaba parte del plan macabro orquestado directamente por Trujillo para asesinarlas, cosa que sucedería junto a nina Patria y Rufino de la Cruz el 25 de noviembre de 1960”.


La vida misma de las Mirabal representaba una afrenta al régimen que no podía ser tolerada. Minerva, Patria y María Teresa, de 36, 34 y 25 años, volvían de visitar a sus esposos presos en la cárcel de Puerto Plata cuando una emboscada las obligó a detener el auto en medio de la ruta. Los hombres de Trujillo las llevaron a un monte donde las apalearon hasta morir, y las metieron en el coche para simular un accidente de tránsito.

El asesinato y la burda puesta en escena provocó la indignación del pueblo dominicano y precipitó la caída del dictador.


Bajo la atenta mirada internacional, los autores del crimen fueron enjuiciados y sentenciados a penas de entre 20 y 30 años. Sin embargo, Minou Tavárez Mirabal relata que todos estaban libres dos años después, recibiendo pensiones del Estado.


Trujillo gobernó durante 31 años República Dominicana hasta su asesinato, en la que es considerada una de las tiranías más sangrientas de América Latina. Fue el responsable de la muerte de más de 50.000 personas.


Las mariposas son heroínas nacionales y la dignidad de Minerva inspira la lucha de mujeres en el mundo entero, conteniendo y sosteniendo con el ejemplo. Su hija Minou, dueña de un carisma, un calor y un temple arrollador, visita asiduamente el Uruguay y vive en República Dominicana entregada a la lucha política y al desafío de construir el país que sus padres entregaron la vida por defender. Fue candidata a la presidencia en 2016, es vicepresidenta de Alianza País, y miembro del Consejo del Fondo Fiduciario para las Víctimas de la Corte Penal Internacional. En la última carta que escribió a su madre y sus tías con motivo del 60 aniversario de su asesinato, Minou reflexiona: “Ustedes son las Hermanas Mirabal, las Mariposas, las hijas de Ojo de Agua. Su historia se universalizó e impactó de manera directa al hecho de género, vinculando la fecha y el contexto de sus muertes a la lucha contra la violencia hacia las mujeres a nivel mundial. Una lucha que a partir de ese noviembre de 1960, en nuestro país y Latinoamérica, tomaría prestadas sus alas de mariposas para hacer volar la bandera de la libertad, de la igualdad, de los derechos de las mujeres.".


Las mujeres nos vamos “enredando, enredando como en el muro la hiedra”, desde la rama original hasta las ramas nuevas que toman plazas y rugen en las calles por nuestra libertad y derecho a ser. Y sangramos cada femicidio, cada pérdida, cada rama cortada, cada invierno, en todas partes. Con rebeldía y resiliencia históricamente impuesta soportamos la helada y rebrotamos aún con más fuerza y brío en cada primavera. No se puede detener la primavera. Tampoco el avance de la hiedra.

Y esta hiedra que brota desde lo más profundo de la historia, hecha sus firmes raíces en las vidas de las pioneras. Toma fuerza y ejemplo de aquellas que tal vez aún sin saberse hiedra abrazaron fuerte la tierra para que las que vinimos después pudiéramos prendernos bien firmes para el avance.


Con la convicción de que las Mirabal son tronco y savia de la hiedra sagrada que nos contiene, nos empuja, nos eleva y nos impulsa a superar el paisaje arisco, convoquémonos mujeres a investigar y contar su historia. Su historia trunca por la muerte más ruin planeada por cofradías de hombres cobardes que no pudieron poseer sus cuerpos ni sus espíritus, pero sobre todo su historia de vida, de entrega y de dignidad.

Publicación original: 25/11/2020

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