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Las redes sociales, ¿las madres de todas las catástrofes?

Por Fernanda Cabrera

Hasta no hace mucho tiempo una decía un disparate en la sobremesa del domingo y ahí quedaba, a lo sumo tu hermano te decía: ¿cómo vas a decir esa burrada?, y plim… quedaba por esa.


Pero hoy tenemos a disposición ese megáfono que son las redes, y tiramos un bolazo, uno lo cree y lo replica, otro se enoja, otro le agrega información, y así es como algo que antes quedaba entre tres personas y un rezongo, hoy puede crear una gran pelota de nieve, de algo que el emisor a veces ni puede comprobar.


Y convengamos que si hay algo que nos gusta a los humanos es ser catastróficos, cosas triviales pasan a ser de vida o muerte entre agravios y rasgándose vestiduras, y pasa que una mentira repetida mil veces…


No, esta columna aún no es la de las fake news, esta columna habla de como se actúa en masa en redes sociales y como eso es un arma poderosa si la sabemos usar o puede ser un completo desastre.


Por lo general pongo un ejemplo muy gráfico, el martillo es útil, muy útil, sirve para hacer muebles, colgar cuadros, sacar y poner clavos, podemos decir que como herramienta es muy útil, pero por más útil que sea, no podemos decorar una torta con el martillo, porque ahí estaríamos haciendo lío, y bueno… así funcionan las masas en redes sociales.


Miles de humanos con una herramienta en la mano que no siempre saben cómo usarla.


Si pensamos que según el último estudio de Radar sobre el internauta uruguayo nos devuelve que el 89% de la población se conecta a internet y que usa redes sociales, si será de cuidar la forma de usarlas y su penetración en el resto.


De ese 89%, un 95% usa las redes sociales para chatear y compartir información, y ahí te caes de cola, porque ya no es la televisión, las radios o los diarios en papel manchando las manos los que llevan a las casas las noticias.


Ya tenemos claro que estamos conectados, que no importan las edades, estamos digitalmente conectados, ahora…


¿Qué es actuar en masa?


No hay que hurgar mucho en Twitter o Facebook para ver cómo crecen los discursos de odio, y tampoco hay que ser psicóloga para darse cuenta cómo funciona eso: una persona que está entre una masa grita e insulta, otra se suma a ella porque no hay una responsabilidad individual. Si estuviera sola, probablemente no lo haría, pero las redes sociales te hacen pensar que estás acompañada y no sola en tu cama con la persiana baja.


Pasaron varios años para que los dueños de las redes sociales se dieran cuenta que esto se les iba de las manos y se terminara un poco la impunidad total de lo que uno hace en internet y los gobiernos salieran a rápidamente a legislar nuevos delitos hasta ahora desconocidos.


¿Y la responsabilidad individual?


Una persona tira un rumor: en tal bar hay cucarachas, no lo pudo comprobar, ni siquiera lo vio, fue simplemente algo que le dijeron, miles se hacen eco, la gente deja de ir al bar, le hacen una manifestación en la puerta y le escriben con spray: MUGRIENTOS, el bar tiene que cerrar sus puertas, despedir a sus empleados, sus proveedores pierden un cliente, entonces… ¿somos responsables de lo que escribimos usando la internet?


Pasemos este ejemplo a la política y las campañas electorales ( no, esta no es la columna sobre redes sociales y política, ya va a llegar), ¿cuál es el límite?


En fin, es un tema abierto que si quieren podemos reflexionar juntos, nos vemos la semana que viene.

Publicación original: 24/11/2020

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