• 25siete

"Maradona seguiría vivo si hubiese jugado en Juventus en lugar de en Nápoles"

Actualizado: 28 de nov de 2020

Por Dario Manna (acceso a la versión en italiano)

Este es el racismo más resbaladizo, más despreciativo y más violento.

Ese racismo que dice cosas horribles, pero con la cara limpia.

Ese racismo que luego se disculpa, pero mientras tanto la frase, y la "cultura" a la que se refiere, permanecen.

Ese racismo que dice: "Tengo muchos amigos homosexuales, pero el orgullo gay es vulgar"... "No soy racista, pero la piel de los negros tiene olor a negro".

Pero en realidad, Antonio Cabrini tiene razón: Maradona todavía estaría vivo si hubiera jugado en Turín. Sólo que el "Bell'Antonio" esconde deliberadamente (con una "técnica" común a todas las personas bien pensantes) porqué Maradona seguiría vivo si hubiera jugado en "Italia" y no en Nápoles.

Porque no habría conocido las injusticias que lo indignaban.

Porque no habría tenido que gritarles a los poderosos su miseria (o no habría podido hacerlo).

Porque habría sido defendido por el sistema al que combatía desde su lugar.

Porque no habrían tenido que "cortarle las piernas" muchas, muchas veces, hasta, efectivamente, matarlo.

Además, los mismos racistas-bienpensantes, "olvidan" que Maradona es el Diego, precisamente, porque no jugó en el mundo "civilizado" sino en Nápoles -la periferia del imperio- y no hablaba francés, sino porteño.

El Diego era un "sudaca", era un "terrone".

Maradona sin Villa Fiorito y Nápoles no habría sido el Diego, dentro y fuera del campo.

Maradona pudo haber sido Goliat, pero eligió ser David, y derrotó a Goliat mil veces, con inteligencia e ingenio, con destellos y alegría. Y su gente siempre lo ha amado así, sin "peros".

Y hoy en día, estos mismos bien pensantes están quizás aún más enfadados por eso mismo. Porque no vieron la grandeza del hombre Maradona, el amor mundial de su inmenso pueblo que lo rodea por siempre y para siempre. Si antes alguien les decía: "Maradona es aún más grande como hombre que como jugador", lo llamaban demente. Pero ahora se enteran que eso es cierto, y que los dementes son ellos. Después de todo, también dan un poco de tristeza: ¡que se perdieron al no haber entendido - y disfrutado - la grandeza del D10S!

Soy consciente de que sin el Diego, los sud-napolitanos estamos mucho más desamparados, desconsoladamente más solos y espantosamente afónicos sin la voz que "frente a cualquier porquería nunca se equivocaría"

Hasta siempre Diego. El Diego del pueblo.

Publicación original: 28/11/2020