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La libertad es hacer lo que queremos, pero hacemos lo que podemos o nos dejan

La producción y distribución de las vacunas preocupa a casi todos los países. El catedrático catalán Joan Benach dijo que para que las vacunas sean un bien común hace falta una respuesta geopolítica que libere las patentes. También habló de la libertad y de la pandemia.

Joan Benach es director del grupo de Investigación en Desigualdades en Salud y Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Lo entrevistó la revista catalana Critic y 25siete hizo un extracto.


Benach indicó que grupos de población precarizados, desahuciados, migrantes, tienen más dificultades para protegerse, por ejemplo, al no poder cambiar a menudo las mascarillas y padecen más enfermedades que los hacen mas vulnerables.


Explicó que "por eso que decimos que la COVID-19 más que una pandemia es una sindemia (suma de dos o mas epidemias). Más tarde o más temprano frenaremos esta pandemia, pero si no somos capaces de detener las causas políticas profundas que la han originado y las desigualdades sociales, esas sindemias no pararán".


La periodista Elena Parreño preguntó a Benach sobre las declaraciones del epidemiólogo británico Dave Gordon, quien hizo una lista de las recomendaciones que se suelen hacer en salud y que al final culpabilizan a la víctima, como no fumar o hacer ejercicio. Benach respondió que no se puede comprender –ni resolver– un problema social y colectivo como es la salud pública con una mirada que haga hincapié en los factores personales, por relevantes que sean.


El experto recordó que en 1999 Dave Gordon difundió un texto en forma de broma: “Consejos alternativos para tener una salud sana”, donde criticó la visión tradicional de los gobiernos que dan consejos “asociales” de los “estilos de vida”. El decálogo de su texto decía cosas como: “No sea pobre, pero si es pobre, procure no serlo por mucho tiempo”, o bien “no trabaje en un trabajo estresante, mal pagado y precario”. Agregó que al tener menos derechos, recursos, oportunidades o poder, nuestros grados de libertad se reducen. Señaló que la ideología liberal nos dice que la libertad es “hacer lo que queremos”, pero no hacemos lo que queremos sino lo que podemos o nos dejan hacer.


Señaló que la enfermedad y la salud son el resultado de muchas causas interrelacionadas, de tipo sistémico e histórico, que no deberían separarse. "Por ejemplo, si una mujer migrante llega a urgencias de un hospital con un infarto de miocardio, es porque su cuerpo y su mente expresa todos los problemas y factores de riesgo acumulados durante su vida que, finalmente, se reflejan en su psicología y en su biología", explicó.


Durante el hambre invernal holandesa de 1944 provocada por los nazis al desviar los alimentos hacia Alemania, las mujeres embarazadas apenas si tenían casi alimentos. Los estudios científicos han mostrado cómo aquellos que aún no habían nacido (especialmente los que estaban en el primer trimestre del embarazo) al cabo de los años desarrollaron más obesidad y problemas de corazón. ¿Por qué? Pues porque madres y fetos “aprendieron” a “ahorrar” calorías.


¿Cuál es entonces la causa original de esta pandemia?

"Siempre ha habido –y siempre habrá– pandemias, pero durante los últimos decenios hemos visto un aumento de brotes producidos por enfermedades infecciosas. Por varias razones. Una urbanización masiva, la alteración de ecosistemas, y la deforestación y pérdida de biodiversidad que interpone especies entre los patógenos y el ser humano. Además, hay un modelo industrial de agricultura y producción ganadera mercantil donde hay un gran número de animales hacinados, así como el crecimiento del turismo de masas, con viajes que en pocas horas esparcen virus por todo el mundo, y la mercantilización y precarización de los sistemas de salud pública. Y un factor muy preocupante es el deshielo de glaciares debido a la crisis climática que puede poner en circulación virus hasta ahora desconocidos".

Benach se refirió a que una niña nacida en Suecia puede vivir 43 años más que una niña nacida en Sierra Leona. La pandemia amplifica las desigualdades de una gran parte de la población mundial que ya sufría una “pandemia” de desigualdad. "¿Por qué? Pues, porque 2.500 millones de personas sobreviven con cinco dólares al día, por ejemplo. Ahora la pandemia también nos ha tocado a nosotros, y ha frenado la economía global, pero las olas de crisis postpandémica seguirán matando más a los pobres, y especialmente a las pobres. Es por ello, que a menudo decimos que la equidad en la salud, calidad de vida y bienestar es el mejor indicador de justicia social de una sociedad".

Para el catalán, los medios de comunicación han creado una visión distorsionada de las vacunas, generando la sensación de que la pandemia ya está casi resuelta, pero el ritmo de vacunación todavía es muy lento y desigual, y puede costar mucho tiempo hasta que toda la humanidad esté vacunada.


En coincidencia con otras voces, subrayó que las inversiones en investigación de vacunas han sido básicamente públicas, pero la producción y comercialización se halla en manos privadas. ¿Por qué? Por la puesta en marcha en 1995 del acuerdo sobre los derechos de propiedad intelectual asociados al comercio por la Organización Mundial del Comercio (OMC).


Recirdó que India, Sudáfrica y muchos otros países han tratado de suspender estos derechos durante la pandemia, pero la UE y los EE.UU se oponen. A su juicio, la exitosa creación de vacunas esconde que la pandemia es un espejo de la geopolítica mundial y de cómo funciona el capitalismo neoliberal.


En concidencia con el reclamo de Red Bioética de UNESCO ya informado por 25siete es necesario que las vacunas sean un bien común para la humanidad, pero para que eso ocurra será necesaria una respuesta geopolítica que libere las patentes, o una asociación de países del sur con soberanía para producir y distribuir masivamente vacunas.


Señaló que "durante la pandemia han muerto millones de personas de hambre, han muerto cientos de miles de niños por enfermedades diarreicas... fácilmente evitables. ¿Estamos dormidos? ¿Por qué no se habla más de ello? (...) Si no crece la conciencia social sobre las causas y efectos profundos de la pandemia, sobre la posibilidad de que haya nuevas pandemias, o sobre la crisis ecosocial sistémica que padecemos, será muy difícil cambiar la realidad".

Publicación original: 10/04/2021