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Perdón Marie pero esto no se tira

Por Julia Maciel

En ediciones pasadas analizamos un poquito el fenómeno Marie Kondo que Netflix desató en 2019. Hablamos de la importancia de no acumular cosas que no necesitamos y de guardar solo aquello que nos hace sentir bien. Sin entrar en contradicción con esos principios también hablamos de guardar algunas (poquitas) prendas o accesorios que no usamos muy seguido pero que por algún motivo queremos guardar.


Hoy vamos a hablar de prendas especiales, de esas que cuando hicimos el cálculo de la ropa que usamos que propuse en la columna anterior escondimos porque sabíamos que no cumplían ningún requisito para quedarse. De esas prendas se encarga Emily Spivack en su libro “Worn Stories” del año 2014 (disponible en Scribd en inglés), y sobre el que Netflix estrenó una serie documental hace unos días.


Todo empezó con una salida de campo de Emily con sus alumnos a un centro enorme de recepción de ropa usada en Nueva York. Viendo pasar cientos de prendas que eran clasificadas para ser vendidas o compactadas para ser descartadas, se puso a pensar en las historias que habían vivido esas prendas antes, vestidos de novia, prendas de uso cotidiano, de todo.


Ese interés se transformó en un proyecto en el que la gente le contaba por qué determinada prenda era especial para ellxs y a partir de ahí fueron sumándose historias que se transformaron en dos libros y una serie de Netflix (1).


Las historias son muy variadas, y seguramente te sentirás identificadx con alguna de ellas. En el libro hay relatos de prendas heredadas, perdidas, apuñaladas, compradas para usar un rato, rescatadas de la tormenta Sandy, de algún despistado que podría haber terminado en la serie “Preso en el extranjero”, y de lo que pidas. Está contado de forma muy entretenida y los relatos son cortos, lo que hace que el libro se devore en una tarde (ideal para esos fines de semana que piden lectura liviana).


A medida que vas leyendo las historias creo que nadie puede evitar (y me incluyo) acordarse de prendas que significaron algo importante, porque te las regaló alguien que ya no está, porque de adolescente ahorraste un buen tiempo para llegar a comprarla, porque la compraste con tu primer sueldo o en algún viaje, etc.


En la serie los relatos son un poco más profundos, y si bien se repiten algunas historias del libro, se les dedica un poco más de tiempo a cada una y a la persona que la cuenta. Algunas hay que tener cuidado y no mirarlas cortando cebolla (me contaron), especialmente la de las corbatas y la del proyecto Ride Home. Otras directamente te estrujan el corazón, como la de la manta hecha con pedacitos de ropa que le regalaban a esa madre que tuvo a su bebé en la cárcel y encontró una forma de “abrazarlo” a la distancia. Y como yapa lxs uruguayxs tenemos un momento “Eso es acá!” cuando muestran el recorrido de la historia de la campera de abrigo.


Es imposible terminar esta columna sin preguntarse cuáles son esas prendas que tenemos guardadas que sabemos que nunca vamos a usar pero que no se van del ropero. En mi caso tengo una falda y una remera hechas por mí en unos talleres de costura que tomé hace unos años. No son la gran cosa pero me las hice yo, y son un recordatorio de que todxs tenemos un lado creativo que está bueno explotar ya sea dibujando, pintando, haciendo ropa, creando lo que sea. Recordatorio más que necesario en estos tiempos de encierro y Covid.


¿Y ustedes? ¿Cuáles son esas prendas que les gustaría mostrar y contarnos su historia?



(1) Los libros son “Worn Stories” (2014) y “Worn in New York” (2017). La serie recién estrenada por Netflix se llama “Worn Stories” .

Publicación original: 06/04/2021