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¿Se escapó la tortuga? Cuba inmunizará a toda la población con sus propias vacunas

Actualizado: hace 9 horas

El director del Instituto Finlay de la Habana explicó a la revista Nature detalles y razones de la estategia cubana, por qué no ingresaron al COVAX y cómo los afecta el bloqueo.

"La vida nos está dando la razón. Lo que estamos viendo en todo el mundo es que los países ricos acaparan los suministros de vacunas", dijo Vicente Vérez Bencomo, director general del Instituto de Vacunas Finlay. Explicó que la estrategia de apostar a sus propias vacunas fue porque previeron "que cuando las vacunas estuvieran listas en otras partes del mundo, tardarían mucho en llegar a países como el nuestro".


Recordó que en marzo de 2020, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel hizo un llamado a desarrollar una vacuna contra el coronavirus. Señaló que al unirse a la carrera por la vacuna "tuvimos que abandonar otros proyectos. Detuvimos un ensayo clínico con una vacuna contra el neumococo. Teníamos una vacuna contra la tos ferina muy innovadora que también interrumpimos. No fue posible seguir haciendo nada más".


No quedó otra que llamarla Soberana

Vérez Bencomo contó en una entrevista publicada esta semana por Nature que "en una reunión que tuvimos con el presidente, nos dijo que necesitábamos tener soberanía sobre nuestras vacunas. Después de que anunciamos el primer ensayo de Soberana, a la gente le gustó tanto el nombre que fue imposible cambiarlo. Esto se tomó con tanto orgullo en Cuba que no nos quedó más remedio que llamar a la vacuna Soberana. La gente realmente confía en lo que hacemos. Siempre tenemos tres veces más personas alineadas para participar en ensayos clínicos de las que necesitamos".


"Disponemos de tres vacunas de la serie Soberana. Estamos probando Soberana 02 con 44.000 personas, algunas de las cuales reciben un placebo, en un ensayo de fase III. Y debido a la urgencia, también estamos realizando otro ensayo de eficacia en 75.000 personas sin placebo. Debido a que no todos se vacunan al mismo tiempo, las personas que esperan su vacuna servirán como grupo de control", explicó.


Agregó que "éticamente, es demasiado tarde para lanzar nuevos estudios con placebo en Cuba porque los casos de COVID-19 están aumentando. Entonces, para probar Soberana 01, estamos diseñando un protocolo para compararlo con Soberana 02, en lugar de usar un placebo. Estamos esperando la aprobación de la autoridad reguladora nacional de Cuba para comenzar el ensayo de fase II". A la vez, realizan "un ensayo con 450 individuos convalecientes, que se recuperaron del COVID-19 o estaban asintomáticos, en el que estamos probando Soberana Plus, una dosis de refuerzo".


Soberana 02 produce anticuerpos entre el 80% (dos dosis) y 100% (tres dosis)

Sobre los resultados obtenidos con Soberana 02, explicó que "durante las fases previas del ensayo, dos dosis de Soberana 02 generaron una respuesta de anticuerpos en aproximadamente el 80% de las personas vacunadas. Pero la aplicación de una tercera dosis de refuerzo de Soberana Plus elevó ese porcentaje al 100%, todos ellos con anticuerpos neutralizantes que pueden bloquear la entrada del virus en las células".


"¿Hasta qué punto protegerá eso a las personas de la muerte?", se preguntó. "Estoy seguro de que los protegerá. ¿Hasta qué punto protegerá eso a las personas de enfermedades graves? Es parte de lo que tiene que demostrar el ensayo de eficacia, pero creemos que lo hará. Creemos que deberíamos tener los resultados listos para publicar en junio".


Consultado sobre por qué Cuba no ingresó al mecanismo COVAX, respondió: "Esta es una pregunta compleja. Hay iniciativas internacionales que respeto muchísimo. Que los respete es una cosa, si creo en ellos es otra cosa. Queríamos confiar únicamente en nuestras propias capacidades para vacunar a nuestra población, no en las decisiones de otras personas. Y la vida nos está dando la razón. Lo que estamos viendo en todo el mundo es que los países ricos acaparan los suministros de vacunas.


Respecto a cómo la isla ha logrado los recursos para obtener este desarrollo en vacunas, el dircetor del Finlay señaló: "somos un país muy pobre. Les puedo asegurar que ni un centavo del dinero utilizado para fabricar medicinas o comprar alimentos, que son ambos escasos en este momento, se ha desviado para la fabricación de vacunas COVID".


El embargo norteamericano sobre el país "no es eufemístico en absoluto, es muy real. s empresas que nos han estado vendiendo materiales durante 60 años, bajo la administración del expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se asustaron y nos dijeron: Lo sentimos, no podemos seguir cooperando con ustedes porque tenemos miedo de perder nuestro comercio con América del Norte´. muy difícil. Pero los cubanos no nos dejamos golpear. Estamos acostumbrados a luchar contra viento y marea".

Publicación: 04/05/2021