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Te vendo un héroe nacional

Por Felipe González Rossi

Pongamos que queremos elegir a los tres máximos ídolos futbolísticos de América. Mejor, para eliminar de la discusión a los jugadores actuales, nombremos a los tres máximos mitos futbolísticos de América.

Pongamos una regla más al desafío: no se puede repetir nacionalidad entre los tres jugadores nombrados.


Podría jurar que el primero que vas a nombrar va a ser brasilero y que el segundo debería ser argentino, y que el tercero debe ser uruguayo ¿no? Capaz alguno cambia el orden, pero si hay que nombrar tres mitos futbolísticos de América sin repetir nacionalidad, difícil entre otro país en pugna.


Ahora bien, pensemos en el brasilero. ¿Pensaste? Bien. Seguramente tenga un sobrenombre de cuatro letras ¿no?


Ahora pensá en el mito futbolístico argentino. ¿A quién elegís? Es muy probable que hayas barajado la opción de nombrar al zurdo de apellido de cuatro sílabas que falleció recientemente ¿no?


Pensate ahora en el uruguayo. Tal vez sea sobre el que tenés más dudas, pero me atrevo a influir en tu decisión diciéndote que tiene que ser un campeón del mundo con la celeste y que debería ser moreno como el brasilero que elegiste, pero jugaba en una posición más defensiva.


¡Ya está! Tenés los tres mitos del fútbol de nuestro continente definidos.


Ahora sumá todas las copas de américa y las copas del mundo que tiene el brasilero. ¿Tiene tres mundiales, no? Copas de América no tiene ninguna.


Hacé lo mismo con el argentino. ¿Tiene un mundial, no? Tampoco ganó nunca una Copa América.


Ahora sumá las del uruguayo. Un mundial y una copa América suman dos.


Entre los tres mitos suman seis copas. El héroe nacional que yo te quiero vender tiene cuatro copas de América y tres campeonatos del mundo en su palmarés. Tres más cuatro nos da un total de siete títulos con la celeste.


Por si fuera poco, ganó esos siete títulos en una época en la que no existían los directores técnicos. O mejor dicho, quien dirigía el equipo adentro de la cancha era el capitán. O sea el, así que hasta podríamos decir que sus títulos valen doble.


Mirá que no estoy diciendo que sea el mejor jugador del mundo de todos los tiempos. Estoy proponiendo ni más ni menos que sea considerado una referencia en la historia del país, un mojón ineludible para explicar la idiosincrasia del uruguayo.


Dejame que avance un poco más con mi argumento. Nació en una típica familia de inmigrantes. Su mamá era vasca y su papá lombardo. ¿Cuántos de nosotros tenemos algún antecedente vinculado a los países europeos? Tiene la historia de vida que queremos, ¿me seguís? Era el prototipo de criollo que formó el país.


¿Si se destacó fuera de la cancha? Por supuesto. Te doy alguna pincelada nomás.


Un tipo que luchó por los derechos de los jugadores de fútbol en una época que no es la de hoy en día. Cuando los jugadores eran verdaderas víctimas de las injusticias más insólitas que puedas imaginar, el fue el primer presidente del gremio de jugadores de fútbol.


Ya retirado, marcó el camino innovando y predicando con el ejemplo que los exjugadores de fútbol podrían ser grandes directores técnicos y muy buenos comentaristas deportivos. En este último rubro fue el primero de todos.


Ya retirado integró la comisión que definió el plantel que iría a defender el prestigio de la selección nacional a Brasil en el año 1950. Es más, fue quien convenció a Obdulio Varela que debía ir a ese mundial.


Vayamos con más méritos ejemplares. Fue el primer jugador de fútbol en nuestro país en darle una nota de prensa a una periodista mujer.


Mostremos un poco de su carácter.


Falleció de cáncer a los sesenta y ocho años y, pese a que le ofrecieron una operación que extendería su vida, la descartó ya que le comprometía su voz y él creía que sin su voz de mando, ya no podría vivir.


Desapareció de este mundo sin descendencia y pese a que jugó sus últimos años en Nacional, su nombre está íntimamente asociado a un cuadro chico del fútbol uruguayo. La principal demostración de ello es que si bien vivió cómodamente su adultez, no fue un multimillonario jugador como ocurre hoy en día con figuras mucho menos destacadas. Sin embargo, donó el 100% de los derechos económicos correspondientes a su única transferencia como futbolista, para destinarlos a la construcción del estadio del club de sus amores. Sí, el 100% del capital sin ser un millonario.


No tener descendencia y no estar identificado completamente con uno de los dos cuadros multitudinarios del país, no impidió que su velorio fuera maradoniano. Los diarios describen que aquel 17 de junio de 1968 en el cementerio de La Teja no cabía un alfiler y sin embargo, casi medio siglo después muy pocos conocen la influencia de este personaje en la identidad de nuestro país, que no tiene escrito ni siquiera una biografía de veinte carillas.


Llevamos cuarenta y cuatro años siendo injustos con él. Lo bueno es que estamos a tiempo de corregir nuestra ingratitud. No pido que estés de acuerdo conmigo en hacerle un lugar en el caballo de Artigas, pero al menos andá a escuchar el taller que se va a hacer sobre José Nasazzi Yarza el 2 de octubre a las 18:00 horas en la sede del Club Atlético Bella Vista por el Día del Patrimonio. Creo que es la forma de empezar a pelear para que este prócer tenga su merecida estatua y la primera batalla que hay que dar para que sea el personaje principal del Día del Patrimonio del próximo año.


Nota: el autor lleva adelante, junto a Gastón Lapaz, el proyecto Río de la Pelota que busca contar y reproducir los relatos del origen del fútbol en el Río de la Plata. Para conocer en detalle productos y actividades del proyecto (entre los que se encuentra el taller), ingresar a las redes sociales: Instagram, Twitter, Facebook, Spotify.

Publicada: 27/10/2022

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