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Vanguardista, uruguayo y pobre

Por Baltasar Aguilar Fleitas

Rafael Barradas nació en Montevideo en 1890; su nombre real era Rafael Pérez Giménez, hijo del pintor Antonio Pérez Barradas, español radicado en Montevideo. Se bautizó a sí mismo como Rafael Barradas utilizando el apellido materno de su padre.


El comienzo de Barradas como artista puede fijarse en 1910, cuando se vivía en Montevideo y especialmente en sus cafés y en El Ateneo un clima intelectual muy propicio a diversas manifestaciones culturales. Eran épocas de Florencio Sánchez, Ernesto Herrera, José Pedro Bellán, etc. Pinta al aire libre e ilustra periódicos con caricaturas de políticos e intelectuales.


En 1913 viaja a Milán y luego a París, para finalmente radicarse en España. En Barcelona conoce a otro uruguayo, Joaquín Torres García con quien entabla una fuerte, duradera y sorprendente amistad, teniendo en cuenta el carácter a menudo poco amistoso de Torres.


En España fue un exponente de la corriente cultural llamada ultraísmo. A ese movimiento no solo poético perteneció por aquella época Jorge Luis Borges, pero luego renegó de él.


Conoció a Salvador Dalí, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Rafael Alberti, Ortega y Gasset, Gómez de la Serna…entre otros grandes intelectuales españoles.


Barradas abandonó Madrid en 1926 y, ya enfermo de tuberculosis se radicó en Hospitalet, cercano a Barcelona, donde organizó sus propias tertulias.


Regresó a Montevideo en diciembre de 1928 y falleció el 12 de febrero de 1929, a los 39 años, culminando así, tempranamente, una vida de creación original y pobreza. El domingo próximo será, entonces, aniversario de su muerte.


Se le considera un artista de vanguardia no solo en Uruguay sino también en España, aunque en nuestro país no es suficientemente valorado. Barradas, estando en España, fue el creador, entre 1917 y 1920 de un movimiento pictórico llamado vibracionismo que llevó a la pintura la fuerza de la innovación, una forma de pintura moderna; buscaba expresar de algún modo ese cambio que el mundo estaba experimentando, sobre todo en las ciudades: el mundo que empezaba a caracterizarse por el ruido y vértigo que proporcionó el automóvil, la ciudad de la luz eléctrica…el vibracionismo quería representar, a través del color, el movimiento, el nuevo movimiento que podía apreciarse en muchos aspectos de la vida europea de entonces.


El cuadro de Barradas que presentamos hoy no es uno de los más característicos del “periodo vibracionista”, sino de una época posterior. Según Barradas estas pinturas "representan la dureza de la vida y de la tierra". Esta obra se llama Hombre en la taberna. Es un óleo sobre tela. Mide 106 x 84 cm. Fue realizado en 1922. Forma parte del acervo del Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo, (no está en exhibición). ¿Y por qué este cuadro? Porque es una escena típicamente urbana y porque Barradas gustaba de largas veladas en los cafés tanto en Montevideo como en España.

Publicada: 07/02/2023



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