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¿Dueños de qué?

Por Martín Coitinho.

Hoy me interesa concentrarme hablar del respaldo físico de las películas: para muchos cinéfilos como uno, existe una diferencia entre ver una película (online o “bajarla”) y TENER una película en formato físico.

El entretenimiento en casa cambió dramáticamente en los 80 con la aparición del VHS. Ahora las películas se podían comprar para ver todas las veces que se quisiera.

Disney (la empresa) tuvo un poco de resistencia al principio, por considerar que el fácil acceso podía bajarle el valor a sus productos, pero luego, mediante una estrategia de lanzamientos temporales (los clásicos animados se ponían a la venta durante un tiempo y luego volvían “a la bóveda”), logró generar ganancias impensadas. La ecuación económica del cine cambió.

Las películas ya no tenían solo las salas de cine y la venta de derechos de transmisión por TV para recuperar la inversión, el mercado del entretenimiento hogareño movió millones, y convirtió películas destinadas al fracaso (o al olvido) en éxitos.

Se movió el mercado. Aparecieron los videoclubes. Cambiaron los hábitos de consumo. Aparecieron, también, los coleccionistas, los que buscaban la mejor versión, el empaque más lindo, la que venía con más extras.

Ese mercado hoy está desapareciendo. Netflix (¡cuándo no!) cambió las reglas de juego. El streaming (ver online) es la forma en la que consumimos el cine en casa. Ya no hay videoclubes, y la venta de películas en DVD o Blu-ray (el VHS se extinguió hace ya un buen rato) está en franca decadencia.

Y ahora, hace unas semanas, nos enteramos de que Disney pretende dejar de lado las películas en formato físico. La llegada muy exitosa de Disney+ (que tendremos por acá en noviembre) y la adquisición de la parte de Hulu que era propiedad de Fox, le dio a la casa del ratón Mickey un lugar donde colocar sus productos. Eso sumado a la filosofía de control de sus productos, que mencionáramos anteriormente, hace que vender discos casi no tenga sentido económicamente hablando.

Pero como Disney compró Fox, no es solo el catálogo de la primera el que posiblemente se vea afectado, sino el de otro de los estudios más antiguos y con más historia del cine.

Y los consumidores estamos atados. No solo porque deberemos contratar el servicio de streaming que tenga lo que queremos ver, sino porque las películas y series suben y bajan todos los días… ¡incluso las que se “compran” digitalmente!

Dicho de otra forma: salvo que tengamos la película en un disco (eventualmente en una memoria, pero estamos hablando solo del mercado legal) realmente no somos dueños de nada.

Estas decisiones empresariales (legítimas) hacen que no tengamos realmente un catálogo disponible. Podremos ver los clásicos animados solo cuando Disney quiera. Veremos Titanic, La Novicia Rebelde, Duro de Matar, Alien, Butch Cassidy & the Sundance Kid… solo cuando Disney quiera y mientras no decida bajarlas. Es una pena.

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